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Ingresando a Capilla del Monte, por su entrada principal, guiados por una cartel tallado en madera tomamos hacia la izquierda en la primer cuadra y tras desandar unos trescientos metros, llegamos a un gran arco de ingreso al complejo, que sostiene un grueso portón de hierro forjado; artísticas obras de herrería colonial separan distintos sectores del mismo predio en clara alusión arquitectonica de un Feudo, a la derecha un centenar de viejos Olivos traídos especialmente de España como regalo al Conde Estévez, que fuera el original propietario de la finca, por su yerno, se esfuerzan en resistir manteniéndose en pie, son testigos vivientes de siglos; a la izquierda una casa antigua se recuesta contra la calle pública que rodea la propiedad, mantiene en su interior el murmullo y candor de los parroquianos del siglo XIX por haber sido en ese momento la Pulpería del poblado.

Acercándonos a un segundo portón vemos a la izquierda un gran edificio con forma de guitarra, de unos 40 mts de largo (quizás la guitarra más grande del mundo), utilizado en su momento como escenario para el Festival Argentino Español de Folklore, gradas en piedra se recuestan sobre la loma formando un anfiteatro coronado por un edificio en cuya cima se aprecia el sistema de campanas de un reloj (prontamente a restaurar), original de una típica esquina capillense, que llenaba musicales tañidos el aire del predio.

Atravesamos el portón, el camino se bifurca y tomamos por la derecha, el cerro Uritorco se impone en naciente; el camino discurre en varias curvas, en una de ellas una pérgola que termina en una glorieta, que sirve de mirador al cerro, que como vemos ya despertaba la admiración y la curiosidad de propios y extraños, hace muchos años.

Seguimos descendiendo y en la próxima curva nos encontramos con un gran dique, utilizado en su momento para reservorio del agua que llegaba a la propiedad por medio de acequias que recogían el agua del Río Calabalumba el cual baja de las alturas del Uritorco, llegaban al mismo por gravedad y eran acopiadas allí; luego distribuidas por un ingenioso y preciso sistema de acequias que como venas acercaban la vital humedad a los grandes parques, y llenaban la pileta de natación, y los estanques donde en su momento, cisnes, patos y nutrias hacían parte de un mini zoológico, aunque también y a modo de curiosa disposición también dicha acequia pasa por debajo de la construcción principal.

A paso lento seguimos descendiendo y ya la figura de la Casa principal se va dibujando… Un Castillo al más puro estilo Mudéjar (la máxima influencia mora en la arquitectura española, podemos recordar que la peninsula iberica se mantuvo bajo la dominacion Mora varios siglos), y se comienza a desentramar entre el follaje de añejos aguaribay, pinos y álamos Carolinos,que nos muestran el paso de los años con sus gruesísimos troncos y que todavía se yerguen , al parecer, con la imposible intención de llegar a tocar el cielo.

El castillo reina con su estructura, unas escalinatas de piedra invitan a su acceso bajo las arcadas; frente a el una fuente de intensos colores, con una reproducción de un cuadro de Goya, en este caso el "Gallo Ciego", a su lado el único y maltrecho sobreviviente de los 24 jarrones que decoraban la propiedad, conteniendo un terraplén, mayólicas en tonos amarillos y verdes, salpicadas con imágenes que representan distintas escenas del Hidalgo Don Quijote de la Mancha, la obra de Cervantes, al igual que en el Parque Maria Luisa de España, se esparce por toda la propiedad, todas las mayólicas firmadas por la afamada firma "Menzaque Rodriguez ",originaria de Talavera de la Reina (España).

En realidad todo el material que se utilizó para la construcción del castillo y sus entorno, fue traído de España, sólo se usó la arena la cal y la piedra de la localidad, para ello fueron necesarias tres bodegas de barcos.

Comenzamos a subir la escalinata y observamos a la izquierda la Cancha de tenis, originaria de la época, junto a un cancha de croquet; ya en el interior nos impresiona el tono dorado y el brillo de las mayólicas que revisten al paredes de la recepción y el gran farol de hierro que cuelga del techo; pasamos abriendo a nuestro paso dos gruesas puertas de madera con herrajes y ventanales de vitreux, el salón principal esta engalanado por una gran estufa a leña que en su chimenea exhibe el escudo de armas, claramente en su base, se puede leer "Estévez", sobre los muros interiores se destacan los frisos realizados hace mas de 100 años, que aun mantienen un vivo colorido, sosteniendo figuras astrológicas muy peculiares a lo largo de todos estas paredes….

Muebles de época decoran el salón, entretanto una Victrola a cuerda, deja escuchar su sonido característico, trasladándonos en un instante a épocas donde lo que hoy es cotidiano , ayer era un misterio a resolver...

Varias obras de arte de pintores argentinos y extranjeros decoran las paredes, entre ellos Vicente Forte, Paul Gilbert, Koeck-Koeck, Imperiale, Barragán y otros.

Pasamos al amplio salón contiguo, en la pared del norte , dominado el ambien , otro “leñero”. Más imponente aún, con la figura de la cabeza de leon en su centro nos deja otra incógnita a resolver.….

Al pasar por la siguientes puerta unas escalinatas que llevaban al antiguo Oratorio nos sorprenden con sus alzadas de eléctricos azules de mayólicas finamente trabajadas, y tambien figuras sacras en ceramica de fina factoria; (otra desciende hacia lo que era la sala de juegos)llegamos a la habitación principal, o cámara real, allí un gran ventanal de vitraux que se extiende más allá de las gruesas paredes, deja que el sol, invada la sala; en la pared, retratos, cuadros que son ilustraciones de distintos libros del poeta Sebastián Alejandro, ganador de dos Martin Fierro de Aptra, premios, recordatorios y fotografías junto a importantes artistas, allí nos detenemos y dejamos que las musas nos invadan con el ritmo tranquilo de la poesía, que con verbo sencillo y simple el poeta supo describir los sentimientos, las miserias, las alegrías, misterios de la vida y el amor.

Tambien en ella obras escultóricas de Chierico, Lola Mora, entre otros, acompañan la figura de dos jóvenes, de la obra "La fuente de la vida" una magnifica escultura , que por su pureza deja que la luz la atraviese, destacando cada detalle del pliegue de las ropas y de los rostros juveniles; en el centro de la habitación una vitrina con las obras completas de Sebastián Alejandro, cartas de hombres de la política nacional y la cultura, entre ellas de quien fuera su tío, el Dr. Gregorio Álvarez, Decano Fundador de la Universidad del Comahue, y defensor de las curativas virtudes de las algas del volcán Domuyo, entre ellas una de las mas apreciadas por el poeta , la de un amigo en las letras Neftalí Ricardo Reyes,conocido como Pablo Neruda.

Corriendo una gruesa traba de hierro, nos sorprende la magnificencia de un balcón, completamente decorado con mayólica, los arcos con sus frisos, originales pintados al fresco, que persisten en sus tonos y diseño místico pese al paso de los años y del Sol que implacablemente se posa sobre ellos diario, desde allí una magnifica imagen de las fuente del "Paseo de la condesa", un parque delimitado por una largo banco que encuadra un sillón principal con otra reproducción de Goya y donde la tradición cuenta que al condesa gustaba pasar las tardes; más allá se adivinan las copas de exóticos pinos, cuyas hojas simulan ser helechos que todos los Inviernos se tiñen de un profundo color teja, larguiruchas palmeras, Tilos y mientras aquí cerca al final del balcón, casi como queriendo treparse a el por las arcadas, nos regala su perfume un Alcanfor de casi lustradas hojas.

Seguimos a la sala contigua donde en un esquina un gran reloj alemán de péndulo, tipo carillón, pretende presidir la sala con su sola presencia, también se exhiben trabajadas tallas en madera que interpretan letras de Sebastián Alejandro; la habitación siguiente, más pequeña que la anterior, exhibe el poncho de Enrique Muiño, fotografías de escenas de la Guerra Gaucha, un recordatorio al gran actor con firmas de Tania, Discepolo, Cadicamo, Enrique Zavalúa, Irma Córdoba, entre otros, también una obra pictóricas demuestra que el cine no era su única habilidad artística. Retomamos la visita, bajando las escaleras llegaríamos a lo que era la antigua sala de reuniones, con una cantidad de eclecticas ventanas de medio punto y donde podemos comprobar el grosor de las paredes de piedra, que alcanzan casi ochenta centímetros en ese sector,las cuales podremos apreciar desde el exterior., también allí se destaco la mano del mistico artista que en esas paredes estampara imágenes de la emblemáticas “flor de lis” en brillante material oro sobre fondo azul.

De vuelta en el nivel, nos acomodamos en las cómodas sillas para observar en un monitor un poco de historia viva del lugar, una filmación de los años veinte, realizada por una compañía cinematográfica de la época, en la que se puede ver a los Estévez recorriendo sus parques, que en ese momento nada hubieran envidiado a los suntuosos y prolijos parque de los castillos europeos , todo parece un cuentos de hadas, la película muestra la propiedad en su esplendor, los baños en al pileta con trajes enterizos de sus habitúes, la fauna y flora, y todo su entorno; sus mudas y temblorosas imagenes, al igual que en una película de Chaplin son interrumpidas por placas que describen las escenas, estando convenientemente ambientada con música de época; si lo deseamos podemos seguir viendo un documental, de los años 20, en el que se describe convenientemente todo el proceso de al yerba mate, de la marca 43, propiedad de los Estévez.

Todavía con nuestros sentidos en las imágenes y música del pasado, no podemos dejar pasar el destacar el imponente “hogar a leña” el cual nos recuerda la pregunta… ¿por que eso allí?...

Comenzamos a desandar hacia dos grueso puertas que dan al exterior, al abrirlas un bello y delicado patio andaluz bordeado por suntuosas arcadas bellamente decoradas en sus capiteles, nos reencontramos con frisos de diseños enigmáticos para el profano, brillantes mayólicas en sus paredes, que también se embellecen con reproducciones de tapices de Goya y una gran imagen del Quijote, al momento en que se apresta a partir hacia sus aventura; sin lugar a dudas parece que hubiéramos sido trasportados a páginas de "Las mil y una noches".

Desde allí vemos la enorme fuente allí abajo, la fuentes de los sapos, diezmados estos por el paso de vándalos; podemos descender por dos escalinatas una a la derecha y otra a la izquierda, que se encuentran en su base frente una fuente, presidida por una cabeza de león, una vez abajo tomamos distancia, para observar la hermosa vista de la construcción, este su verdadero frente, mirando hacia la antigua traza de la Ruta 38 y al Río Calabalumba, que a unos 30 mts, desanda con sus aguas la propiedad; nos acercamos a la pileta, de estilo Romano, con sus paredes en ángulo descendiendo hacia el piso; seguimos recorriendo sus parques, caminamos un poco más, cruzamos el portón frente al castillo; a la izquierda, vemos lo que fuera la usina privada, Pueblo Encanto fue la primera casa con Luz electrica, también el antiguo garaje de coches a caballo y casa de las personal de servicios hoy adaptadas a modo de Cabañas , a la derecha allí debajo de lo que otrora fuera un palomar, reconvertido en Molino bajo la imaginación del poeta, la imagen tallada del Quijote, en su caballo, que es ayudado por Sancho, un poco mas a la izquierda la cabeza de Cervantes, también tallada en piedra, y debajo de el, las dos primeras escenas de El Quijote en mayólica.

Subimos unos escalones y llegamos al Altar de la Patria, allí bustos de Quiroga, Belgrano, San Martín, Hernandez, Guemes,son custodiados por un majestuoso cóndor tallado en piedra que sostiene sobre sus alas el escudo nacional.

Al darnos vuelta, el paisaje nos conmueve, desde la altura, vemos al Castillo enmarcado en una postal con sus verdes árboles y el cordón montañoso donde el Uritorco con su imponencia, parece ser centinela y custodio de los secretos de este viejo castillo. ¿O al revés?...

Retomamos la calles hacia la salida, pasamos frene a otra construcción de grandes ventanales, antiguas caballerizas hoy salón de nultiples usos al cual le llamamos “mesas del Toboso”con capacidad para 350 personas,desde aquí vemos una señorial casa mucho más pequeña que la principal sin restaurar todavía, residencia de Invierno de los Estévez o utilizada por sus visitas.

Frente a esta también una construcción que recrea claramente la arquitectura Medieval , con sus almenas y pequeñas ventanas ojivales; desandamos el camino hecho, y antes de traspasar el último portón, no podemos dejar de pensar en que acabamos de ver un girón de España, historias miticas, un trozo de una rica Argentina, enclavada al pie del mismo cerro Uritorco.